¿Sus hábitos de ahorro energético están teniendo el impacto que cree?

¿Se considera un experto en ahorro energético? Puede que sus hábitos comunes no reduzcan tanto sus facturas eléctricas como cree.

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Muchos propietarios de viviendas se comprometen a reducir su consumo de energía, pero estudios recientes sugieren que algunos hábitos comunes de ahorro energético podrían no tener el impacto que se cree. Un informe realizado por Schneider Electric con 13,000 personas encuestadas destaca una brecha significativa entre la intención y la acción efectiva en materia de eficiencia energética del hogar.

Prácticas comunes frente al impacto real

El informe revela que, aunque el 84 % de los encuestados afirma que la eficiencia energética es su principal prioridad en materia de mejoras en el hogar, muchos se centran en medidas de bajo impacto. Por ejemplo, el 58 % de los propietarios de viviendas da prioridad a apagar las luces para ahorrar energía, a pesar de que la iluminación solo representa alrededor del 5 % de la factura eléctrica doméstica. Del mismo modo, el 48 % desenchufa los cargadores que no utiliza, lo que supone un ahorro de unos 0.26 dólares por cargador al año, un esfuerzo con un beneficio económico mínimo.

Por el contrario, menos de la mitad de los encuestados ajusta regularmente los termostatos para ahorrar energía, a pesar de que la calefacción y la refrigeración representan la mayor parte del consumo energético en la mayoría de los hogares.

¿Qué debe hacer?

Para maximizar el ahorro y marcar una diferencia real en el consumo energético de su hogar, considere la posibilidad de implementar las siguientes medidas y tecnologías.

  • Instae un termostato pequeño: Estos dispositivos pueden ajustar automáticamente la temperatura según su horario y preferencias, lo que reduce el gasto energético y los costos. Asegúrese de usar el dispositivo correctamente, según las instrucciones del fabricante, para optimizar el ahorro y la comodidad.

  • Climatice su hogar: Un aislamiento adecuado y el sellado de fugas de aire pueden reducir los costos de calefacción y refrigeración en un promedio del 15 %. Revise si hay fugas de aire alrededor de ventanas y puertas exteriores y séllelas con masilla o burletes. Otras áreas con potencial de pérdida de energía incluyen áticos, a lo largo de las paredes del sótano y en los espacios de acceso. Contacte a un contratista de aislamiento calificado para asegurarse de que su casa esté correctamente aislada.

  • Realice ajustes de mantenimiento. Contrate a un profesional calificado en climatización para que inspeccione y limpie sus sistemas de calefacción y aire acondicionado una vez al año. Los ajustes de mantenimiento anuales ayudan a garantizar el rendimiento y la eficiencia del sistema, reduciendo los costos energéticos. También pueden ayudar a prolongar la vida útil de los equipos.

  • Use el agua de forma eficiente. El calentamiento del agua es otro gran consumidor de energía en la mayoría de los hogares. Instale cabezales de regadera y aireadores de llave de agua de bajo consumo, que utilizan menos agua para proporcionar un flujo cómodo. Además, tome baños más cortos de 10 minutos o menos y cierre la llave del agua al cepillarse los dientes. Espere a que la carga esté completa antes de encender el lavaplatos o la lavadora.

  • Cámbiese a iluminación LED: Aunque la iluminación representa una fracción menor del consumo energético, cambiarse a focos LED puede generar ahorros. Los focos LED consumen al menos un 75 % menos de energía y duran hasta 25 veces más que los focos incandescentes, lo que los convierte en una inversión inteligente.

  • Solicite una evaluación energética de su hogar. Una evaluación energética es una excelente manera de optimizar la eficiencia energética y la comodidad del hogar. Un profesional calificado inspeccionará su hogar y le ofrecerá recomendaciones específicas para ayudarle a reducir sus gastos de energía.

Aunque los hábitos sencillos como apagar las luces siguen siendo valiosos, lograr ahorros energéticos significativos requiere un enfoque más integral. Comprender y aplicar las soluciones más efectivas disponibles le permite acortar la distancia entre las intenciones de ahorro energético y los resultados significativos.